CRISTO CRUCIFICADO - MANUEL PEREIRA

Estado inicial

La corona de espinas no es una pieza exenta, sino que está tallada en la misma cabeza del Cristo. La capa de preparación es un estuco blanco, muy fino, ligeramente amarillento, que cubre toda la obra, incluida la cruz. Y sobre éste, una  policromía al óleo, muy trabajada, especialmente en las carnaciones.

Su estado de conservación era bueno, aunque había sufrido a lo largo del tiempo una serie de intervenciones que modificaban su aspecto: al menos dos capas de repintes de color azul intenso en el paño de pureza, y la aplicación de un grueso barniz coloreado en la cruz y la cartela del INRI. A esto se sumaba el oscurecimiento de la capa de protección que presentaba, y la lógica acumulación de suciedad. Existía también un ligero ataque de xilófagos en la zona inferior de la cruz, que había provocado unas pequeñas faltas.

Durante la restauración, se eliminó el grueso barniz de la cruz y la cartela. Se limpió también la fina capa oxidada y sucia que cubría el Cristo. Y tras varias catas en el paño, se encontraron restos suficientes, bajo los repintes, de una capa de un azul más verdoso, con una cenefa con motivos dorados. Se eliminaron los repintes y se estucaron y reintegraron las faltas.

Tras el tratamiento antixilófagos  y de consolidación en la madera, la reposición de volúmenes en pequeñas faltas, el estucado de lagunas y grietas, la reintegración cromática de lagunas y desgastes, y el tratamiento de los elementos metálicos, se procedió a la aplicación de una capa final de protección.

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